<?xml version="1.0"?>
<rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0"><channel><atom:link href="https://kulturachupistika.blogia.com/feed.xml" rel="self" type="application/rss+xml"/><title>KulturaChupistika</title><description/><link>https://kulturachupistika.blogia.com</link><language>es</language><lastBuildDate>Sun, 10 Dec 2023 12:02:20 +0000</lastBuildDate><generator>Blogia</generator><item><title>MARCIANOS DE ANDAR POR CASA</title><link>https://kulturachupistika.blogia.com/2010/101201-marcianos-de-andar-por-casa.php</link><guid isPermaLink="true">https://kulturachupistika.blogia.com/2010/101201-marcianos-de-andar-por-casa.php</guid><description><![CDATA[<p>En un encuentro casual, que me han reportado mis peripecias en la red, me he topado con el blog de una&nbsp;agrupacion de escritores con un proposito fijo: hacer&nbsp;ficci&ograve;n en el limitado espacio de 400 caracteres. Se me ha invitado a participar y se me ha hecho saber, como de yapa, que el espacio es libre y gratuito para todo minimalista que se atreva,&nbsp;y que si se quiere se puede.&nbsp;A continuacion el&nbsp;sitio&nbsp;de marras&nbsp;<a href="http://www.cronicasmarcianas.blogia.com">www.cronicasmarcianas.blogia.com</a></p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Tue, 12 Oct 2010 12:24:00 +0000</pubDate></item><item><title>Somos feos 2: La venganza</title><link>https://kulturachupistika.blogia.com/2010/100801-somos-feos-2-la-venganza.php</link><guid isPermaLink="true">https://kulturachupistika.blogia.com/2010/100801-somos-feos-2-la-venganza.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El d&iacute;a que una t&iacute;a abuela me dice, mezcla de cari&ntilde;o y otro poco de candidez nost&aacute;lgica, que hay que ver, que es una barbaridad acerca del como me parezco a su difunto Roberto. Me se&ntilde;ala, con la urgencia nerviosa de quien indica un inminente peligro, una foto en tonos sepia que presenta a un se&ntilde;or de serio bigote, con el cabello peinado al medio en impecable l&iacute;nea vertical y con el pa&ntilde;uelo que se asoma en la solapa, que se adivina rojo, de un elegante traje oscuro. Que les dir&eacute;, mas all&aacute; de que la visita a casa de esta amabil&iacute;sima t&iacute;a venga siendo para mi como una expedici&oacute;n a los parajes familiares mas a&ntilde;ejos y rec&oacute;nditos: con su simp&aacute;tica mesita ri&ntilde;onera en el centro de la sala de estar; &nbsp;con el tel&eacute;fono de disco y el cable recubierto de hilo tejido; la maja bailarina espa&ntilde;ola que, como todos sabemos, siempre ha de ir encima del tapete que cubre al enorme y aparatoso televisor importado; dir&eacute;, como de yapa, que la visita me ha reportado, muy de pasadas, 2 satisfacciones terrenales plenas de vanidad. La primera: la comparaci&oacute;n que se hace de mi persona , quiz&aacute; en exceso bonachona, con aquel t&iacute;o &ndash;que a seg&uacute;n es fama en nuestra simp&aacute;tica tribu que le am&oacute; y perdon&oacute; por aquellos a&ntilde;os, fue un t&iacute;o muy elegante y masculino- que, dicho sea de paso, fue mucho t&iacute;o. La segunda satisfacci&oacute;n: me regala un ligero y elegante saco de vestir, m&aacute;s&nbsp; un bonito sombrero de Panam&aacute;; prendas que mi t&iacute;o abuelo sacaba en verano en sus tantos paseos vespertinos. Nada mas probarme estas prendas y mi t&iacute;a abuela ya asoma el lagrim&oacute;n, el tr&eacute;mulo gesto de ternura y las palabras entrecortadas por la emoci&oacute;n. Con todo esto uno, a su turno, se emociona tambi&eacute;n y acepta las prendas con el orgullo y la gratitud de a quien le han ofrendado una alta y distinguida condecoraci&oacute;n.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nada m&aacute;s salir de su casita enclavada en Calacoto (zona residencial abundosa en arboles, siempre calurosa en medio de la primavera, y que tiene la virtud especifica de conjurar, siquiera en parte, la nostalgia sufrida por mi t&iacute;a abuela hacia su natal Cochabamba), me apresto, presa del encanto del&nbsp; emocionado momento y al entusiasmo de mis reci&eacute;n adquiridas prendas, a probarme aquel saco y aquel sombrero en medio de la calle. Me digo, cosa tambi&eacute;n del entusiasmo del momento, que si realmente me parezco a mi t&iacute;o Roberto; pues a pintarlas mandan, por que no lucirme con las prendas de un t&iacute;o tan elegante &ndash;para mi coleto he de decir que todo combinaba a punto. As&iacute; que, a paso casi marcial, me encamino a pasear mis nuevos ropajes por la avenida principal de la zona; esto con el &uacute;nico af&aacute;n de rizar el rizo. Nada m&aacute;s cruzo hacia la principal avenida, muy distra&iacute;do, rumboso y en mis aires, y en esto que recibo un bocinazo presto que me espanta el alma y me deja hecho un col&iacute;n. La jovenc&iacute;sima conductora,&nbsp; suelta de cuerpo y muy en sus trece, moviendo la cabeza en tono desaprobatorio me lanza una mirada de &ldquo;espabila ya, aturdido&rdquo;; todav&iacute;a atolondrado por el mal rato me dispongo a recoger mi sombrero. En ese momento recibo una sugerencia hecha con mal&iacute;sima leche &ldquo;all&iacute; esta tu bast&oacute;n, ap&uacute;rate ya&rdquo;, y me se&ntilde;ala un palo cercano, seguida por unas risitas burlonas, pues la ni&ntilde;a andaba en tropa. Todav&iacute;a entusiasta me dispongo a refrescar la calurosa tarde con un helado; al poco rato, siempre en un expendio, se aproxima una morocha de infarto, y yo, todav&iacute;a encaramado en mi papel de caballero respetable, me quito el sombrero y le hago una venia coquetona; a lo que ella, bendita, responde con una frontal sonrisa. En eso un empuj&oacute;n me quita de su visual, es un muchacho en chanclas, con camiseta de tirantes colgantes, de esas que exhiben el afelpado sobac&oacute;n, todo sudoroso y despreocupado se abre paso a mi costa y sin maldita la necesidad (3 tristes pavos ante un mostrador). Mas all&aacute; del rudo roce, molesto para mi, de su brazo sudoroso; lo que mas me repatea el h&iacute;gado es su disimulo por dar a entender que el andaba ah&iacute; antes que uno o la peluda y sudorosa espalda que se me ofrece como quien no quiere la cosa &ndash;que ya yo sabr&eacute; de que va la cosa. Nada m&aacute;s salir veo como mi vestimenta es tenida como objeto de se&ntilde;alamientos por la c&aacute;ndida juventud que por all&iacute; pasaba. Ya finalizando mi paseo, me encuentro con un amigo que me reclama sorprendido: &ldquo;&iquest;Y esas pintas?, &iquest;A d&oacute;nde es que hay que ir a rezar?&rdquo;, el t&iacute;o iba informal: gorra de beisbol, polera sin hombros, short o &ldquo;ch&aacute;ndal&rdquo; y par de zapatillas. Que tonter&iacute;a, me digo, como si yo, por su indumentaria, asumiera que a &eacute;l lo encuentro de vuelta de un partido de beisbol. Al calor del momento, le mando a fre&iacute;r esp&aacute;rragos &ndash;cosa nada cort&eacute;s, debo admitir- y me largo, jur&aacute;ndome ya no lucir o actuar decente si visito &nbsp;ciertos parajes.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y ya que andamos en plan camorra, pues a ello: Que la vestimenta formal o llevada con asomo de elegancia o dignidad ya no se acostumbra ni por San Putas en algunos lares, que el trato humano es de lo mas practico e informal posible (y por practico me refiero al mas lodoso tuteo: sin importar el grado de familiaridad -o su total ausencia-, la edad cronol&oacute;gica o si acabamos de echarle un plato de sopa hirviente encima al consabido cristiano) y que, a pesar de la diversidad de modos y modas en el vestir, si uno se apunta a diversificarse del resto de las tribus vistiendo diferente, pues verdes las ha segado. Que lo que aqu&iacute; se acostumbra es andar confortablemente desarreglados y modernos, tutearnos como si pase&aacute;ramos todos la marrana en el mismo chiquero y a re&iacute;rnos del pobre diablo que no comparte el aborregante criterio dictado en torno a que color o tama&ntilde;o de manta jerezana debe echarse uno al lomo. Perm&iacute;tanme que me r&iacute;a, pues yo tambi&eacute;n he le&iacute;do revistas,&nbsp; he navegado en la red y tambi&eacute;n s&eacute;, TV cable de por medio, lo que en esta &eacute;poca se estila. Que no me vengan a m&iacute; conque soy un elitista de chaqueta, un puritano retrogrado, un enemigo de nuestra aborregada y libertina juventud o que (merced a las numerosas aristas de una estrellada ignorancia, mas un pleno desconocimiento de la palabra y su origen) me tilden de fascista. Que uno se cansa de mirar sudorosas lorzas de tocino aprisionadas en camisetas ajustadas como si tal cosa, pelambres irredentas que asoman a trav&eacute;s de comod&iacute;simas prendas destinadas a ventilar axilas, sonrosadas o blancoides carnosidades tatuadas que asoman embutidas (so pretexto de sensualidad o sugesti&oacute;n sexy) en pantalones apretos con talle en la cadera, ubres regordetas que se balancean amenazantes en tops que dicen Follow Me, gruesas y peludas pantorrillas, brazos fofos y colgantes&hellip; &ndash;es un suponer m&iacute;o que no se nace tan feo, es un suponer m&iacute;o que ello se debe a la inactividad extrema, la comida chatarra y la triste conjetura de que con colgarse una &ldquo;muy chic&rdquo; prenda de veraneo la han bordado y que hasta se parecen &nbsp;a la simp&aacute;tica gente de los anuncios de las marcas de ropa con su realidad importada y tal. Y lo simp&aacute;tico de todo es que este supuesto desenfado, esta tan cantada modernidad y estas elegancias veraniegas importadas del primer mundo; pues, o las tienen mal estudiadas o la copia les ha trocado en caricatura chunga y bajuna. Vamos, que andamos con tanta naturalidad y desparpajo que tan solo nos falta aliviarnos el escozor de axilas, escarbarnos una car&iacute;e o quitarnos las pelotillas de los pies en plena v&iacute;a publica, so pretexto de pochola espontaneidad. Lo peor es que esta moda ya ha cundido en sus mayores, los &nbsp;que ya presumen de modernos imitando en sus ropajes a tal o cual espantajo de moda medi&aacute;tica que se les acomode u orden&aacute;ndoles a los cr&iacute;os que les llamen en la segunda persona del singular &ndash;es el s&iacute;ndrome Peter Pan. Y uno no sabe si desternillarse de la risa ante la postal que tiene enfrente o decir &ldquo;Se&ntilde;ora, buenas&rdquo;, o dudar si el put&oacute;n de playa que anda caminando es una ni&ntilde;a de 9 a&ntilde;os o un alarmante caso de explotaci&oacute;n infantil, o que si el cincuent&oacute;n con los zapatos deportivos en punta, coqueta remera de marca, encasquetado en unos apretad&iacute;simos tejanos pitillo y que camina tieso como Frankenstein sufre hemorroides, mal de pr&oacute;stata, colitis o que trae. Y con el circo veraniego que se ha armado, pues que quieren que les diga; pues que prefiero querer parecerme a mi t&iacute;o abuelo Roberto: con sus elegantes sacos veraniegos; sus sobrios zapatos con calcetines; con sus quitadas de sombrero galantes; su elegancia desprovista de amaneramientos, jam&aacute;s pendiente del coqueto aleteo de la moda del momento, pero presa, eso si, del concepto elegancia que hered&oacute; de sus mayores; su trato afable y considerado; su mirada valiente, sabia y serena ante la muerte. Me da pena su ausencia, me da pena que el mundo que &eacute;l y sus contempor&aacute;neos construyeron y respetaron se ha ido mucho al carajo. Certeza tengo tambi&eacute;n que en alg&uacute;n lugar de la tan mentada Zona Sur acechan mal&eacute;volamente, no todos claro, algunos de los seres m&aacute;s feos y groseros que he visto en mi vida. &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Fri, 08 Oct 2010 15:24:00 +0000</pubDate></item><item><title>Cine Basura</title><link>https://kulturachupistika.blogia.com/2010/092801-cine-basura.php</link><guid isPermaLink="true">https://kulturachupistika.blogia.com/2010/092801-cine-basura.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">               Con toda la parafernalia que se arma con esto de los Multicines o Megacines, pues que les diré, uno se apunta con la pintoresca cantada del yo también estuve alli, tu que has dicho o el a mi, a mi, pregúntenme a mi. Me fui informal pero arreglado que en mi pueblo se acostumbra asi (no por el que dirán sino por que asi se acostumbra). Fui con un amigo que, dicho sea de paso, ha paseado su humanidad mas allá del Peñón de San Leganitos que es lo mismo que decir que ha corrido calles y que ha visto mundo. Ni bien entramos le oigo una relajada aspiración evocadora, seguida de un suspiro de becerro enamorado; y me dice, mientras mira con cariño a unas adolescentes que se componen el maquillaje, tieeempo que no huelo a gringo. Agrega, con el tono de quien extraña un pasado de sueños de juventud y solteria, todo gringolandia huele asi, no vieras. Lo que es a mí: el olor estándar a ambientador de centro comercial, a frituras y a plastico de estreno, pues ni fi, ni fa, ni fo, ni fu. Pero con todas las aventuras, amores, mas los pelos y señales que me ha referido mi amigo Paquirrin, pues eso, que ha de haber tenido su intríngulis vivir en los esteits. Para que comentar despectivamente el filme que allí vimos, si no fue asi ni por las tapas. Nos divertimos como enanos en trampolín; sobre todo porque el arriba firmante es un forofo fanatico de la franquicia Depredador, y mi amigo, pues mas de lo mismo. Y que, digo, y es que a uno le cansa tanto sopla-vidrio que le viene a uno con el cuento de que el CINE de verdad verdadera, en resumidas cuentas, no es lo mismo que lo que uno mira en estos centros de entretenimiento masivo, que para esto mismo uno se iba con la comparsa a la Cinemateca y Santas Pascuas, ¿no vé?</p><p style="text-align: justify;">               Uno acude a los centros de entretenimiento masivo para descargar tensiones con la carcajada franca y directa, para enternecerse con la última de Pixar, para emocionarse de la manera más simple y elemental con la última cinta de acción y efectos especiales, o, que demonios, a admirar el destape de Megan Fox que, mal que nos pese, no fue tal-. Pues uno acude a los centros de entretenimiento masivo a  esto mismo, sino me pregunto que tipo de experiencia adicional ultraterrena tendría que esperar un servidor al ver Pirañas en 3-D, joder. Por cierto, próxima a estrenarse en las mejores salas. La cantaleta del cine basura ya aburre y cansa, y no solo porque, frecuentemente, suelen darla tipos con gafas de pasta de carey, alijos y fragancias de boutique clase-mediera y con una inflada opinión de lo poco que asimilaron y como obligados por ese espíritu de casta que les domina- del libro pasota existencial en boga; sino porque uno ya anda fatigado de que le anden diciendo que música escuchar, que libros leer o que películas ver si uno quiere ser como la gente. OK, uno debe convivir en paz con toda la fauna humana y tal, pero el convivio es un reto que debe asumirse bilateralmente. Para que ir al concierto de Fulanito, digo yo, si lo que vamos a hacer es burlarnos o rechiflar la música delante de entusiastas simpatizantes, sonrientes mascotas, sorprendidos ahijados y la santa madre que lo parió. Que no se confunda esto mismo con la tan manida libertad de expresión; pues no es otra cosa que la manera más mierdera de hacer pasar un mal rato a la comarca; es el proceder más pendenciero en tanto pataleo disidente y es la más denostable forma del desprecio al derecho ajeno y al espacio compartido. Y que bonito ha de verse uno, es un suponer mío, con aires de ciudadano del mundo, extendiéndole certificado de validez a las cosas, meando en el tiesto ajeno y marcando paquete que da gusto; en tanto, muy de pasadita, le echamos a perder la posada a toda la vecindad.</p><p style="text-align: justify;">            Lo que es el cine basura, tíos, esta muy lejos de exhibirse en los Megas o Multis; pues este tipo de cine, ahora que se ha cerrado maldita sea- el mítico cine Ebro, no se entremezcla con el cine comercial así solo porque si. Aun así, el cine basura tiene y tendrá sus adeptos (el arriba firmante por ejemplo, ¡Ja!) alrededor del globo, mal que les indigeste a ciertos sopla-vidrio de farándula existencial.</p>]]></description><pubDate>Tue, 28 Sep 2010 12:50:00 +0000</pubDate></item><item><title>La Doctora Coraz&#xF3;n</title><link>https://kulturachupistika.blogia.com/2010/091601-la-doctora-corazon.php</link><guid isPermaLink="true">https://kulturachupistika.blogia.com/2010/091601-la-doctora-corazon.php</guid><description><![CDATA[<p><strong>&nbsp;</strong></p><p style="text-align: justify;">Es hasta una imagen com&uacute;n, para aquel que haya visto telenovelas, o&iacute;rla como una voz que susurraba, desde el radiotransmisor, dulces consejos del orden amoroso &ndash;desde los m&aacute;s comunes y atendibles hasta los m&aacute;s indiscretos- a sus agradecidos escuchas. Una voz que desde el aparato radiof&oacute;nico era no solo una aliada especifica, sabia y comprometida en esos delicados trances, era tambi&eacute;n una gu&iacute;a indispensable para el oyente promedio. Otra imagen familiar es la lectura de las respuestas que la sapiente doctora les hacia llegar a sus lectores, en formato carta y con toque personal&iacute;simo de por medio, con &uacute;tiles y hasta memorables consejos. El hecho de que las misivas fueran publicadas, es un decir, cada viernes de semana y para el p&uacute;blico masivo de un diario de circulaci&oacute;n nacional, no le quitaba intimidad ni seriedad al asunto.</p><p style="text-align: justify;">Y uno le&iacute;a estas cartas hasta con cierta candida complicidad, y se dejaba llevar por la imaginaci&oacute;n a la hora de figurarse como era la apariencia de esta simp&aacute;tica se&ntilde;ora: una delgada y madura se&ntilde;ora, con gruesos lentes de carey, un aire de suficiencia inexpugnable, a la vez que una mirada de curiosidad perenne; otras veces uno la imaginaba como una se&ntilde;ora regordeta y entrada en a&ntilde;os, con respetables canas, zapatos acolchados y una mirada entendida que ni les cuento. Lo m&aacute;s probable era que se tratase de un(a) resabido(a) periodista con tanta&nbsp; calle como el cabo Mamani y con una experiencia en estos trances que ustedes ya ver&aacute;n. Lo interesante era el nivel de acierto en sus consejos y el aura de credibilidad que esta figura p&uacute;blica generaba &ndash;cientos de cartas y un espacio duradero en la prensa escrita as&iacute; lo atestiguan.</p><p style="text-align: justify;">La Doctora Coraz&oacute;n sin duda es una imagen difusa en la memoria colectiva &ndash;aun para los que, para bien o para mal, le cre&iacute;mos-, que se sepa unos pocos le recordamos; otros tantos, quiz&aacute; los menos, aceptemos haber recibido contestaci&oacute;n a nuestro clAMOROSO pedido. Y hay que joderse, dice uno, cuando los mayores nos miramos en el entretiempo con la cara de panoli y aceptamos que en estas cosas vete tu a saber, que mira tu a mi como me salio t&iacute;o y que qu&eacute; se le va a hacer, que se hace camino al andar y&hellip; en fin. En el fondo todos necesitamos esa gu&iacute;a, alguna gu&iacute;a, para estos cotidianos menesteres y algunos otros que se le asemejan. Que en otros tiempos el amor y suced&aacute;neos era todav&iacute;a un tema que se relacionaba con el protocolo de cortejo de tiempos del abuelo o, peor, a las finezas galantes de las novelas de caballer&iacute;as. Ya sea por pudor infantil o por la carencia de informaci&oacute;n al respecto, uno bien que se tenia que conformar con los candidos consejos del incondicional amigo Pancho &ndash;si quer&iacute;a, como tantos, d&aacute;rselas de original o de moderno. Y es de ah&iacute; entonces que uno no deja de sentir cari&ntilde;o y, por que no, hasta respeto por esta figura emblem&aacute;tica que le guiaba a uno con linterna por los inciertos derroteros del amor o hacia el misterio insondable del otro.</p><p style="text-align: justify;">Aunque coloquialmente tambi&eacute;n llamamos doctores a los m&eacute;dicos, y bien averiguadas las cosas, seg&uacute;n el diccionario de la RAE, un doctor es: "Persona que ha recibido el &uacute;ltimo y preeminente grado acad&eacute;mico que confiere una universidad u otro establecimiento autorizado para ello", pues que quieren que les diga, uno mismo, con la llaneza que caracteriza a la gente conmovida, tiende a llamarla como todos y cada uno de los que la quieren y conocen bien: Doctora. Y bueno, uno no es Harvard o Yale para andar doctorando libremente a las personas, pero tampoco un caradura o sinverg&uuml;enza marca mayor &ndash;Dios me libre de andarle llamando socarronamente Coraz&oacute;n. As&iacute; que uno para salir del paso, y atendiendo a una de las premisas de nuestra estimada Doctora, tiende a aguzar el ingenio y la imaginaci&oacute;n; es as&iacute; que un poco mas abajo en el mismo diccionario uno encuentra la siguiente definici&oacute;n: "Persona que ense&ntilde;a una ciencia o arte"; lo cual lo reconforta a uno en estos d&iacute;as tan sin cartas ni consejos.&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Thu, 16 Sep 2010 12:56:00 +0000</pubDate></item><item><title>Quiero y no puedo</title><link>https://kulturachupistika.blogia.com/2010/090401-quiero-y-no-puedo.php</link><guid isPermaLink="true">https://kulturachupistika.blogia.com/2010/090401-quiero-y-no-puedo.php</guid><description><![CDATA[<p>&ldquo;&iexcl;Gol de mi Bolivia, mi Bolivia!&rdquo;, todav&iacute;a me lo estoy oyendo. Y ya afuera, en las calles, un muy oportuno gent&iacute;o se congregaba para armarla en grande; una mini-pe&ntilde;a folcl&oacute;rica &ndash;con la inacabable &ldquo;Viva mi patria Bolivia&rdquo; y coctelitos multicolores como motivos perennes-, un picadito de f&uacute;tbol o una pi&ntilde;ata-kermesse conmemorativa con Djs animadores, platos criollos, cumbia sabrosona, charros mexicanos, m&uacute;sicos de trova y payasos incluidos. Que vamos, que, pienso yo, somos el pueblo mas ocurrente y pi&ntilde;atero del orbe. Que puede que no se nos note y hasta lo disimulemos con nudos y corbatas, pero ni bien hay despiste asomamos el plumero presto. Y en esto: los &aacute;nimos de fiesta, celebrar como si el mundo se acabara ma&ntilde;ana o esto de &ldquo;lo comido y lo bailado&hellip;&ldquo;, que es muy nuestro, la armamos como la armamos &ndash;y puede que en esto no haya quien nos gane. Y no es que a uno le moleste; es mas, que al calor del cotilleo, el baile, la m&uacute;sica, y los abrazos, pues que les dir&eacute;, nuestro cansino mundo y de repente merece ser vivido. Esto viene a cuento porque nunca faltan los que, al calor de la medalla de oro ol&iacute;mpica en f&uacute;tbol sub-15 en Singapur, una vez mas se apuntan con la famosa cueca y el amague de pendoneo carnavalero &ndash;que puede que valga lo que valga para nosotros, tan simp&aacute;ticos y amantes del novel&oacute;n de las 7: un Potos&iacute;, pero que nos ha costado tambi&eacute;n un Litoral.</p><p>Y no es que uno ande por ah&iacute; ahogando las irreprimibles fiestas que nos trae, aunque pocas, el f&uacute;tbol. Porque el esp&iacute;ritu de comparsa uno lo carga quiera o no y le pese a quien le pese, porque la culpa de ser boliviano uno no la siente ni se le acomoda; es mas, uno se regocija en no parecerse a esos marcianos de las Europas &ndash;tan secos y formales, eso si que es ex&oacute;tico entre toda la fauna humana. Pero es que tambi&eacute;n algo hay que decir, que el esp&iacute;ritu critico(n) uno no lo deja en el baulero solo porque hay puchero de gallina gratis. Pero es que digo que no es lo mismo ganar el Miss Universo que el Miss Colita en S&aacute;bado Gigante; o no es lo mismo que la maestra te haya puesto una estrellita dorada en ortograf&iacute;a que ganarte el Cervantes y tal. Luego vaya uno a saber si aquellos muchachitos no han sentido, muy al calor de la victoria, que la eternidad es un momento que se saborea despacito o que hasta hayan sentido aquel cosquilleo en el alma cuando les han tocado, muy a sus costas, el himno en Singapur. Y es que tampoco viene a cuento encharcar sue&ntilde;os juveniles y/o ajenos. Que en cuestiones de competici&oacute;n y/o &nbsp;victorias nadie te entrega la cabra con las patas atadas. Ya se ver&aacute; si nosotros, los que nos decimos que somos sus mayores, nos portamos a la altura y les facilitamos el duro trayecto, les echamos un cable a tiempo y les ampliamos el horizonte de oportunidades. Porque ya cansan tantos discurseadores oportunistas o entusiastas del jaleo y el palmeo recurrente, que aparecen solo cuando hay rondas gratis para todos. Por que anda tirado de f&aacute;cil cuadrarse ante el himno bien pertrechado y en retaguardia, o viene siendo hasta simp&aacute;tico que a uno lo reconozcan en todas partes porque se apunta hasta en bautizos de peluches. Esto viene mucho a cuento porque, si mal no recuerdo, hace no mucho tambi&eacute;n un combinado sub-17 se apunt&oacute; con una victoria tanto o m&aacute;s significativa, y a estos jovencitos &ndash;verg&uuml;enza deber&iacute;a darnos- no los volvimos a juntar ni siquiera por el onom&aacute;stico de San Serenin de la Sierra. Que ya el cacareo constante del trabajo planificado en divisiones inferiores ya huele a insufrible monserga; sobre todo cuando lo aplicamos solamente para justificar una humillante derrota y muy sueltos de cuerpo nos metemos a dictar sermones. Y es que lo f&aacute;cil es asumirse boliviano al calor del gol, el trinaranjus y el entusiasmo patriotero. Lo cansado es hacerse al sueco cuando nos golean para luego mirar sa&ntilde;udamente para el otro lado, porque es cansado hacerlo todo el tiempo. No te jode.</p><p>En funci&oacute;n de victorias hay los que dicen que para nosotros es un &ldquo;quiero y no puedo&rdquo;. Y ha de serlo si todos nos apuntamos para el pendoneo fiestero antes que para la &ldquo;parte aburrida&rdquo; del fabricar victorias, porque esas no necesariamente tienen que venir con el famoso &ldquo;hoy no me ba&ntilde;&egrave;, hoy toca&rdquo; o de la mano de unos pocos que porfiaron mas de la cuenta y que les &ldquo;toc&oacute; en suerte&rdquo;. Porque mas all&aacute; del esfuerzo, el despliegue de talento o el sacrificio que hayan puesto en la faena, a uno siempre se le antoja pensar en la bendita suerte con tanta mala bestia ment&aacute;ndonos que nacimos para perder y que no somos quien para cambiar el destino patrio. Eso si, suerte han de tener cuando todos en plan chacota los recibamos con himnos, cuecas, laureles y kantutas en el aeropuerto. Suerte tambi&eacute;n les ha de faltar cuando los dejemos tirados al lado del carret&oacute;n luego de que se nos haya pasado la resaca.&nbsp;</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p><p>&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Sat, 04 Sep 2010 17:26:00 +0000</pubDate></item><item><title>Una de vaqueros</title><link>https://kulturachupistika.blogia.com/2010/081601-una-de-vaqueros.php</link><guid isPermaLink="true">https://kulturachupistika.blogia.com/2010/081601-una-de-vaqueros.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">2:30 PM en un bus casi vac&iacute;o. A estas alturas se puede hasta o&iacute;r el preocupante sonido, entre agudo y chirriante, de los frenos que anteceden al siguiente pasajero. Un anciano se sienta a mi lado y no dejo de mirarlo con algo de extra&ntilde;eza. Y es hasta raro, digo yo, como los pasajeros en solitario elijamos casi siempre el par libre de asientos antes que ir confortablemente acompa&ntilde;ados, pero bueno&hellip; ciudad.</p><p style="text-align: justify;">En eso sube al bus un par nada extraordinario: una madre de edad madura y su prepuber hijo. Bueno, lo extraordinario es encontrar a seres de tan diferenciado pelaje en un traqueteante y modesto bus del servicio publico; el par en cuesti&oacute;n es de clase acomodada. El cr&iacute;o tiene una pistola y entra disparando a los asientos vac&iacute;os &ndash;tal vez hacia alg&uacute;n bandido con antifaz y oscuras intenciones que acecha entre las sombras-, la madre paga los pasajes intimando al cr&iacute;o a guardar la compostura. Vienen y se sientan justo delante m&iacute;o. La se&ntilde;ora, muy a lo suyo, desenfunda un ejemplar de un libro reci&eacute;n comprado que trata sobre &aacute;ngeles.</p><p style="text-align: justify;">Nuevo frenazo, entra un personaje nada extraordinario para este escenario urbano. Sube lenta y penosamente al bus. El cr&iacute;o, al verle, le lanza una r&aacute;faga de balazos, a los que ella responde con una candida sonrisa y un gui&ntilde;o. La madre, con toda la seriedad del caso, le ordena: &ldquo;hijo, no molestes a la se&ntilde;ora de pollera&rdquo;, tras lo cual nuevamente le vuelven a interesar los &aacute;ngeles. El cr&iacute;o, en pleno acto de desobediencia civil, le lanza el ultimo tiro; el de gracia, a las espaldas de la imponente mujer. El anciano del lado m&iacute;o me mira triunfal, me sonr&iacute;e y casi le falta hablarme, y hasta me figuro que como si le hablara a su esposa ausente: &ldquo;hay tienes Honorata, una se&ntilde;ora con todas las de la ley; educada, correcta y responsable&hellip; para nada racista&rdquo;.</p><p style="text-align: justify;">Perd&oacute;nenme pero en este pa&iacute;s somos as&iacute;: los que tienen buen obrar, los que no y los que mareamos la perdiz. De estos &uacute;ltimos somos tantos qu&eacute; que les dir&eacute;, ya molesta. Y claro, mareamos la perdiz cuando decimos: trabajadora del hogar por domestica &ndash;lo que no quita que hasta tengan que asear al perro y limpiar sus desechos por nosotros-, trabajadora sexual por prostituta, ni&ntilde;os diferentes o especiales por ni&ntilde;os subnormales y un largo etc. No se si el uso de tan variopinto eufemismo tenga por finalidad esterilizar el mundo haciendo con ello un mundo mas habitable &ndash;en todo caso, digo yo, son oficios necesarios y de los cuales se sirve la sociedad o, como en el caso de los ni&ntilde;os subnormales, una dolorosa circunstancia de la vida-. Somos nosotros los que recargamos algunas palabras con estereotipos al uso. Y hay que ver el cuidado que ponemos con no mencionar la palabra chola, como si en ella estuviesen las claves de todo mal y de toda malintencionada acechanza. Me digo yo: &ldquo;hay que fregarse, si as&iacute; andamos pues listos vamos&rdquo;.</p><p style="text-align: justify;">Tampoco faltan los que hacen uso despreciable del diminutivo; d&aacute;ndoles lo mismo si se refieren a una venerable anciana, a una &ldquo;criatura&rdquo; de mas de 100 kilos o a una historiadora. Desterrar una palabra tan nuestra, tan mestiza, tan simp&aacute;tica, tan intima es, digo yo, mandar parte de nosotros mismos al olvido. Una palabra que sirve para definirnos como los seres que fuimos, que somos y que seremos. A esta palabra Bolivia tambi&eacute;n le debe los momentos m&aacute;s heroicos de su, a momentos, s&oacute;rdida historia: ah&iacute; las tenemos agazapadas recibiendo los insultos, los golpes o los balazos; todo sea por salir en defensa de los suyos, de un derecho compartido, de una idea. En su momento patearon la mesa de esta abyecta sociedad y dijeron, a cara de perro, &ldquo;es todo, si aqu&iacute; no nos salvamos todos, pues aqu&iacute; no se salva nadie&rdquo;.</p><p style="text-align: justify;">Eso en cuanto a la palabra, pues, como todos sabemos, cholas las hay personas nobles, sin complejos y decentes y tambi&eacute;n perfectas hijas de puta. Lo que me apena es mirar como hay generaciones, como la de nuestro joven llanero solitario, condenadas a mirar el mundo tal y como lo miran sus as&eacute;pticos y eufemistas padres. Si hay suerte nunca se topar&aacute;n con las miserias diarias de nuestra sociedad; pero si no hay, pues eso, que ha de ser un golpe muy duro constatar que el mundo no es tal y como sus mayores les narraron, que les contaron una de vaqueros.&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Mon, 16 Aug 2010 22:06:00 +0000</pubDate></item><item><title>Deshaci&#xE9;ndose de la ley</title><link>https://kulturachupistika.blogia.com/2010/081301-deshaciendose-de-la-ley.php</link><guid isPermaLink="true">https://kulturachupistika.blogia.com/2010/081301-deshaciendose-de-la-ley.php</guid><description><![CDATA[<p style="text-align: justify;">Dado recientemente a conocer los resultados de la autopsia de uno de los polic&iacute;as muertos en la poblaci&oacute;n fronteriza de Viacha, uno llega a preguntarse qu&eacute; tanto pudo haber rogado aquella persona antes de que lo asfixiasen. Es m&aacute;s &iquest;le dejaron hablar cosa alguna momentos antes de que acabaran con &eacute;l?</p><p style="text-align: justify;">De cualquier manera, que lo hayan ahorcado a manos abiertas demuestra por lo menos la culpabilidad de un individuo particular. Pero &eacute;ste puede ser considerado, como lo es actualmente, en un nivel social como el ejecutor designado y convenido por la comunidad. Fue una mano colectiva la que decidi&oacute; la suerte de &eacute;l y su compa&ntilde;ero.</p><p style="text-align: justify;">Bien se ha repetido que eran polic&iacute;as corruptos. Si esto es cierto como una parte de la poblaci&oacute;n boliviana supone, qu&eacute; tantos agentes gubernamentales de distinta &iacute;ndole y categor&iacute;a deber&iacute;an ser enviados a dicha poblaci&oacute;n para correr con la misma suerte. M&aacute;s de la mitad del aparato de gobierno quedar&iacute;a sin funcionamiento hasta que otros vecinos los reemplacen tanto en sus funciones administrativas como en su desempe&ntilde;o venal. No cambiar&iacute;a nada el asunto.</p><p style="text-align: justify;">Sin embargo, creo que cualquiera se muestra partidario de condenar los casos de corrupci&oacute;n. Pero si no le afecta directamente, tiende a olvidar el asunto y cuando suceden favoritismos, arbitrariedades y excesos en el mismo lugar donde trabaja, no le queda m&aacute;s que llegar a aceptarlo se&ntilde;alando la ca&iacute;da naturaleza humana.</p><p style="text-align: justify;">En cierta ocasi&oacute;n, me cont&oacute; un suceso cercano a este tema alguien que trabajaba en una alcald&iacute;a de provincias. No se me malinterprete menciono la provincia porque ah&iacute; suceden las cosas de un modo menos encubierto, menos c&iacute;nico o, si se quiere, menos ducho en urdir irreales historias con las que quedamos conformes. Lo que pas&oacute; fue que una escuela que contaba con un aula para dar clases a aproximadamente cincuenta alumnos en turnos distintos, no ten&iacute;a una pizarra decente donde darlas. Pero el alcalde dec&iacute;a al encargado de contabilidad que no ten&iacute;an recursos que darle, puesto que como ya comprend&iacute;a ten&iacute;a que ir a tomar una cuantas cervezas con sus amigos.</p><p style="text-align: justify;">De esta experiencia, com&uacute;n y cotidiana en nuestro territorio, se saca la siguiente inquietud. A saber, quien trunca el futuro de unos ni&ntilde;os y adolescentes, el tiempo que les queda y promete el porvenir, no evit&aacute;ndoles y destin&aacute;ndoles que acaben trabajando casi como unas bestezuelas de carga, &iquest;no merece que se le acorte a su vez el tiempo de solaz que le resta en la vida p&uacute;blica? Por lo menos, el tiempo de uno que ha sido degradado hasta vivir una existencia infrahumana que pasa desapercibida por lo com&uacute;n, no resulta menos importante que el del otro que se bebe tranquilamente las posibilidades de los anteriores.</p><p style="text-align: justify;">Por supuesto, cuando presenciamos estas cosas tendemos a mirar hacia otro lado, si alguien intenta hacer algo recibe una amonestaci&oacute;n o francamente es despedido. Y si nos beneficia de alguna u otra manera un acto de exceso, favoritismo o corrupci&oacute;n, palabras vecinas y afines, agradecemos a que se nos haya colocado en una situaci&oacute;n ventajosa.</p><p style="text-align: justify;">En realidad, cuando uno no habla sobre un exceso o abuso de cualquier instituci&oacute;n que sea, cuando nos silenciamos finalmente, somos como aquel miembro de la sociedad a quien le asfixiaron apret&aacute;ndole la garganta, muriendo luego. Y por otro lado tambi&eacute;n somos parte de esas manos colectivas que estrangularon el resto de decencia que se pierde a lo largo de nuestro territorio. En ese caso, somos v&iacute;ctimas y verdugos. Y estamos muertos, s&oacute;lo que no nos hemos dado cuenta todav&iacute;a.</p><p style="text-align: left;">&nbsp;</p><p><span style="font-size: x-small;">Como ven esta semana nos pusimos politicos -este aporte fue realizado por Tupamaro-. Las vacas pueden ir a <a href="mailto:pato.verde.2@hotmail.com">pato.verde.2@hotmail.com</a></span></p>]]></description><pubDate>Fri, 13 Aug 2010 11:31:00 +0000</pubDate></item><item><title>Nombres y nombres</title><link>https://kulturachupistika.blogia.com/2010/080301-nombres-y-nombres.php</link><guid isPermaLink="true">https://kulturachupistika.blogia.com/2010/080301-nombres-y-nombres.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tio, que tengo un amigo apellidado Perez que hubiera dado&nbsp;muchas cosas por llamarse&nbsp;Carlos; siendo asi, que si al tio&nbsp;se le&nbsp;ocurria&nbsp;atracar un banco, pues nada,&nbsp;&iquest;que quien fue? pues Carlos Perez -que con lo ocupada que anda nuestra policia urdiendo sus propias "pesquisas", pues ustedes ya me diran.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y ya que hablamos de nombres pues revisemos algunos que estan "de cine", algunos no tanto,&nbsp;y que estan del carajo -perdonen&nbsp;mi frances-: Luke Skywalker, Helena Bonham Carter (que ademas esta divina), Lee Van Cleef, Clint Eastwood, Max von Sydow, Sidney Poitier, Jackson Pollock&nbsp;o el inconfundible Jean Claude Van Damme.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Tue, 03 Aug 2010 15:12:00 +0000</pubDate></item><item><title>Somos feos</title><link>https://kulturachupistika.blogia.com/2010/073103-somos-feos.php</link><guid isPermaLink="true">https://kulturachupistika.blogia.com/2010/073103-somos-feos.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mire usted que somos feos, pero con ganas; no, no me refiero a aquella fealdad que inspira gestos de indiferencia y aun miedo, ya sea en las fiestas infantiles o en las discotecas &ndash;de esa fealdad ya hablaremos luego-, hablo de ser feo en t&eacute;rminos morales. Me explico: uno conscientemente sabe que una cosa anda mal y puede que hasta se manifieste en contra, pero a la primera de cambio uno mismo, ya sea por conveniencia o simple capricho, voltea la tortilla y a otra cosa mariposa. Y mire que hasta da miedo ver cuantos de nosotros nos hemos convertido&nbsp;en una&nbsp;especie de&nbsp;Dr. Jeckyll&nbsp;y Mr. Hide en menos de lo que canta un Gallo. Muy a prop&oacute;sito, uno se acordara, ya hablando de pol&iacute;tica, que un conocido pol&iacute;tico nacional propuso, muy al calor de la campa&ntilde;a, la coyuntura y tal, colocar una muralla en la frontera con un vecino pa&iacute;s para evitar que los chorizos for&aacute;neos hicieran turismo de aventura en nuestra inocente y desprevenida Llajta &ndash;no se si lo ir&oacute;nico del asunto haya sido que el pol&iacute;tico de marras en cuesti&oacute;n haya auspiciado pocos a&ntilde;os atr&aacute;s una integraci&oacute;n plena con el mentado pa&iacute;s, o si ser&aacute; mas bien tr&aacute;gico que en ese entonces algunos medios de comunicaci&oacute;n y algunas bienintencionadas personas atizaran un odio generalizado con el gentilicio de aquel hermano pa&iacute;s o que, finalmente, se haya sugerido imitar una cuestionable salida, sembrar un muro f&iacute;sico para cosechar un abismo despreciable entre 2 grupos de seres humanos, con todo lo que nos ha ense&ntilde;ado ya la Historia. Esas cuestiones se me vienen a la cabeza exactamente para precisar, pues eso, que somos feos, pero feos del nabo y con mentalidad garbancera; que es lo mismo que decir que es una cosa de nunca terminar.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y no solo hablamos de esos pol&iacute;ticos que les da lo mismo la derecha que la izquierda &ndash;macho, que no importa ni la ideolog&iacute;a ni el m&eacute;todo sino el funesto medio para subirse al tren- o de esos que no les importe &ldquo;cruzar r&iacute;os de sangre&rdquo; con tal de hacerlo en yate. Hablo tambi&eacute;n de nosotros: simp&aacute;ticos habitantes de nuestro florido paisanaje y bienintencionados mal pensantes. Digo esto porque hace no mucho o&iacute; a un dirigente del transporte la interesante ocurrencia de que de ahora en adelante los conductores, para preservar su seguridad ante la ola de asaltos que asola la ciudad, ir&aacute;n armados y que esta vez ya no responden por sus acciones; y lo hace tan suelto de cuerpo y con la serenidad de quien no ha pateado el tarro. Y uno, en el af&aacute;n de entender tan ins&oacute;lito anuncio, ha de preguntarse si el tipo habla en serio o anda en patota, si se ha fumado algo o si es harto exc&eacute;ntrico y se le ha infiltrado la clorofila al cuesco, o si es un estudiado ardid para disuadir a los amigos del cocido ajeno. Uno, de principio, opta por no creerle para consolar la conciencia, -que ya me lo estoy viendo venir: pasarnos de los tradicionales bocinazos o mentadas de madre a batirse a duelo por un qu&iacute;tame esas pajas cotidiano (esta vez ya sin 12 pasos, ni protocolo de honor)-; no, pero si es que, como todos sabemos, la violencia se combate con violencia, sobre todo en las ciudades y entre valientes ciudadanos, eso lo sabe cualquiera que haya visto una pel&iacute;cula de Charles Bronson.</p><p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que se sepa el racionalismo, el dialogo inteligente, la critica constructiva o la sana pol&iacute;tica de implantar soluciones a mediano o largo plazo no van con nosotros; mas nos seduce lo inmediato, lo feral y lo contundente. Aquella Bolivia siniestra, que algunos cantama&ntilde;anas se empe&ntilde;an en llamar profunda, que sufrieron y sufren nuestros padres, anda todav&iacute;a muy viva y coleando, que la era digital o las pantallas planas no nos lleven a errores. Usted me perdonar&aacute;, pero creo sinceramente que somos feos, y es que esta nuestra irrefrenable porf&iacute;a por andar buscando culpables antes que soluciones, que debemos solucionar los problemas guiados por nuestros sentimientos mas b&aacute;sicos, nuestras creencias mas abyectas&nbsp;y nuestros estados de animo,&nbsp;o peor, de andar nombrando capit&aacute;n general al mat&oacute;n de turno, de jalear por el primer mangante que nos venda la moto verde, no solo afean el panorama presente, sino tambi&eacute;n el que hemos de dejarles a nuestros crios.&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp;</p>]]></description><pubDate>Sat, 31 Jul 2010 17:12:00 +0000</pubDate></item><item><title>Bienvenido</title><link>https://kulturachupistika.blogia.com/2010/073101-bienvenido.php</link><guid isPermaLink="true">https://kulturachupistika.blogia.com/2010/073101-bienvenido.php</guid><description><![CDATA[Ya tienes blog.<br /><br />Para empezar a publicar artículos y administrar tu nueva bitácora:</p> <ol>   <li> busca el enlace <strong>Administrar</strong> en esta misma página. <br>   </li>   <li>Deberás introducir tu clave para poder acceder.</li> </ol> <p><br> Una vez dentro podrás: </p> <ul>   <li>editar los artículos y comentarios (menú <strong>Artículos</strong>); <br>   </li>   <li>publicar un nuevo texto (<strong>Escribir nuevo</strong>); <br>   </li>   <li>modificar la apariencia y configurar tu bitácora (<strong>Opciones</strong>); <br>   </li>   <li>volver a esta página y ver el blog tal y como lo verían tus visitantes (<strong>Salir al blog</strong>). </li> </ul> <p><br> Puedes eliminar este artículo (en Artículos &gt; eliminar). ¡Que lo disfrutes!]]></description><pubDate>Sat, 31 Jul 2010 16:03:00 +0000</pubDate></item><item><title>COMIDA R&#xC1;PIDA</title><link>https://kulturachupistika.blogia.com/2010/073104-comida-rapida.php</link><guid isPermaLink="true">https://kulturachupistika.blogia.com/2010/073104-comida-rapida.php</guid><description><![CDATA[<p>&nbsp;</p><p>El fast food o comida r&aacute;pida</p><p>Un estilo de vida:</p><p>&ldquo;vienen comen y se van&rdquo;</p><p>Dejan gases de Coca Cola.</p><p>Andy Warhol y el Pop Art:</p><p>Platos precocinados.</p><p>Jose Bover y sus seguidores</p><p>En la nueva ciudad liberada.</p><p>&nbsp;</p><p>Se come y se bebe andando por la calle</p><p>Con la nariz en el escaparate</p><p>Como una maldita <em>Lata de sopa Campbell.</em></p><p>La ilusi&oacute;n de un nuevo rico</p><p>Es invitar a alguien y ser invitado</p><p>(el futuro cliente est&aacute; asegurado)</p><p>&nbsp;</p><p>&iexcl;Instant&aacute;neas palabras!</p><p>&nbsp;</p><p>Ketchup o la salsa pat&eacute;tica</p><p>Del hombre financista.</p><p>Simples patatas fritas</p><p>Y un pedazo de bistec</p><p>(guarniciones o nada)</p><p>&nbsp;</p><p>El fast food, preparado para llevarse</p><p>Fuera de este mundo.</p><p>Dulces bebidas americanas</p><p>De Valencia a Brasil.</p><p>Cultura <em>hamburguesa</em></p><p>Sociedad <em>mostaza</em></p><p>Una vida feliz.</p><p>&nbsp;</p><p>El mundo culinario</p><p>Perdido en las manos</p><p>De un qu&iacute;mico, en los bolsillos</p><p>De un financista;</p><p>Producto de laboratorio</p><p>Como un cuento de Louis Greifth</p><p>&nbsp;</p><p>Chatarra y m&aacute;s chatarra en el gaznate.</p><p>Una dieta un poco</p><p>Subida de calor&iacute;as.</p><p>&iexcl;Hipercolesterolemia!</p><p>El payaso asesino y un rey tirano.</p><p>Obesidad, obesidad, obesidad.</p><p>&nbsp;</p><p>&nbsp;</p><p><span style="font-size: small; color: #00ccff;">En esta ocasion Kulturachupistika cuenta con la inestimable colaboracion de Gabriel Pantoja: Poeta pace&ntilde;o del cual extraemos este trabajo.</span></p><p><span style="font-size: small; color: #00ccff;">Nota del blog: Como politica del blog se acepta, sin restricciones, todo aporte o colaboracion que nos llegue -todos son libres de aportar con su "vaquita", que aqui no se restringe nada. </span></p><p><span style="color: #00ccff;">&nbsp;</span></p>]]></description><pubDate>Sat, 31 Jul 2010 12:46:00 +0000</pubDate></item></channel></rss>
